Lo que esperábamos, o mejor dicho lo que nos temíamos ha llegado. En la "antiguedad" llegábamos "y no pocos" el viernes tarde/noche, dejábamos los "4 latas" y "culopollos" junto a las ruínas de la antiquísima "venta de Cacín" y "a pata" con toda la impedimenta nos adentrábamos en el barranco, donde hasta la tarde/noche del domingo no regresábamos "hartosdeescalar".Cargábamos los coches, ¡y puerta!. Eso sí sin huella física ni presión emocional para personas, animales, plantas, tierras, ni enseres.
En la "modernidad", que ya todos conoceis, se abandonó el hacer vida y pernoctar en los abrigos del barranco,sin ser muchos más que conste, eso sí comenzando a aparecer "cienes" de furgonetas (si no te miraban "los lolos" mal) y roulottes cada vez más alejadas del camino y más cerca del cortijo alto, o sea más visibles, y por lo tanto más molestos. Lo dije e insistí repetidamente: esto traerá nefastas consecuencias. Por cierto no había que ser muy sagaz.
El idílico rincón junto a las "Laguneras", mañana, tarde y noche era "campo base en hora punta" y claro eso a los dueños del cortijo, hizo que ya no les pareciera tan "inofensivo" eso de la escalada, y... tras una aún recientísima "cesión de un acotado terreno para aparcar junto al pozo", debido a la "masiva y puntual afluencia" se quedó inmeditamente pequeño,lo que supuso el "desparrame total" por cualquier hueco del amplio llano. Con esta masificación se llegó (y yo sin enterarme, por decir algo) al "punto final".
¿Que harías tú si has vivido la paz y armonía de TU lugar desde siempre?. Me imagino que todos, y más si lógicamente no viven la filosofía de los escaladores (me refiero a los escaladores cívicos, de los otros ni hablo) defenderías tu/su propiedad y tu/su tranquilidad.
Por ahora, se ha buscado un nuevo emplazamiento entre un bosquete de pinos al que hay que acceder por un carril que sale a la derecha antes de bajar hacia el puente que cruza el barranco antes de la recta que nos dejaba en "nuestro ya antiguo aparcamiento".
¡Hasta cuando nos durará! esta "caza de brujas". Seguro que las "aguas volveran a su cauce", ya que el "boom cacinero" se irá extinguiendo poco a poco. Cosa de modas.
Desde esta atalaya solo puedo agradecer a los dueños de ambos cortijos de Cacín su comprensión y la amabilidad que han mostrado con estos locos que miraban los tajos de otra manera desde ya hace algunas décadas. Yo me jacto de su amistad. Un abrazo sentido personal y seguro de todos los cacineros de bien.